Que es ICP?


Causas

Causas de Colestasis Inrahepática del Embarazo

Hay varios factores conocidos que contribuyen al desarrollo de ICP, pero los motivos son complejos y no completamente entendidos. Se sabe que un 60-90% de las mujeres que desarrollan colestasis intrahepática del embarazo son propensas a tener ICP nuevamente en embarazos futuros. Esto indica que sí hay una interacción de diferentes factores que influyen en el desarrollo de ICP.

Genética

Las mujeres que desarrollan colestasis intrahepática del embarazo o ICP tienen una predisposición genética al trastorno. El componente genético de la Colestasis Intrahepática del Embarazo es confuso para muchas personas. No hay que tener historial familiar de la condición para poder tener esta predisposición genética. Puede ser heredado de los padres que son portadores del gen malo, lo que significa que tienen una copia del gen malo, pero no desarrollan el trastorno. La mayoría de las mujeres que desarrollan colestasis intrahepática del embarazo no tienen antecedentes familiares, pero pueden haber heredado el gen malo de los portadores. Sin embargo, debido a la naturaleza genética de la enfermedad, familiares como madres, hermanas e hijas corren un mayor riesgo de desarrollar colestasis intrahepática del embarazo.

ICP no es una sola enfermedad, más bien, es un grupo de trastornos relacionados que afectan la capacidad del hígado para transportar la bilis con eficacia. La investigación ha identificado varios genes que contribuyen a la colestasis intrahepática del embarazo, sin embargo, hay muchos otros que no han sido descubiertos. Muchos de estos genes causan problemas en una proteína llamada la proteína exportadora de sales biliares (BSEP). Esta proteína es responsable de mover la bilis que se crea en las células del hígado de las células y en el conducto biliar. Porque hay muchas variantes de la colestasis intrahepática del embarazo, el trastorno puede presentar muy diferentemente en las mujeres afectadas.

Hormonas

Durante el embarazo, las hormonas estrógeno y progesterona son altamente elevadas. Estos altos niveles de hormonas más interfieran con la capacidad del hígado para el transporte de bilis. A medida que avanza el embarazo, los niveles de las hormonas también aumentan. Como el hígado es incapaz de mover eficazmente los ácidos de bilis de las células y en el conducto biliar, estos ácidos biliares pueden comenzar a acumularse en el torrente sanguíneo en lugar de otro. A este punto, ICP ya se ha desarrollado. Puesto que las hormonas del embarazo aumentan durante el embarazo, colestasis intrahepática del embarazo es más probable que se desarrolle más adelante en el embarazo, aunque se ha documentado tan temprano como a las 8 semanas de gestación.

Se ha sabido que el Estrógeno puede causar que el flujo biliar se deteriore por algún tiempo, sin embargo, investigaciones más recientes indican que la progesterona puede ser tanto o más culpable. Uno de los factores de riesgo conocidos para el desarrollo de la ICP es tratamiento con progesterona. Otros factores de riesgo hormonales incluyen embarazos múltiples (gemelos, trillizos, etc.) y fertilización in vitro, los cuales aumentan los niveles de hormonas en la mujer embarazada.

Influencias Ambientales

Mientras que la mayoría de las mujeres con ICP pasarán a desarrollar la enfermedad en un futuro embarazo, no todos lo hacen. Esto indica que existen influencias ambientales que contribuyen a que no se desarrolle la colestasis intrahepática del embarazo. Estas influencias ambientales no se entienden completamente. Se sabe que más mujeres son diagnosticadas con colestasis intrahepática del embarazo en los meses de invierno, lo cual sugiere que puede ser una influencia estacional. También se ha observado que las mujeres con este trastorno son más propensas a tener deficiencia de selenio. En áreas con una alta incidencia de ICP, las tarifas se han reducido en los últimos tiempos. Se ha sugerido que esto puede ser debido al mejoramiento de la nutrición en estas áreas, notablemente más variedad y accesibilidad a verduras frescas. Mientras que no hay pruebas para demostrar que la dieta puede prevenir o reducir los síntomas, algunas mujeres sienten como anécdota que una dieta saludable les ha ayudado.